Escritura cómica

Curso de comedia, Escritura cómica, Reseñas / 28.07.2015

Siempre digo que para un cómico es bueno escribir un poco cada día, aunque no sea texto destinado al show. Los ejercicios de escritura creativa son un buen comienzo para una jornada de escritura y quién sabe, de ahí puede salir material que os inspire para vuestras rutinas. Una buena parte de nuestro tiempo de escritura lo solemos hacer en soledad y a veces cuesta ponerse a escribir en frío. Hace unas semanas asistí a un curso de guión impartido por Ángel de la Cruz y en él nos habló de una app llamada Ideas for Writing, creada por Literautas, y aquí os traigo una pequeña review tras jugar con ella unos días.
Curso de comedia, Escritura cómica / 09.09.2014

¡Eh, tú! ¿Te gustaría saber cual es la mejor hora para escribir comedia? ¿Y el mejor sitio para escribir comedia? ¿Y la forma más rápida para escribir buena comedia? La respuesta a estas preguntas quizás se encuentre en los próximos párrafos de este post o quizás no, pero como se que te pica la curiosidad voy a tratar de no defraudarte demasiado. Antes de empezar, me preparo un café. Es parte del ritual.
Curso de comedia, Escritura cómica / 04.08.2014

No pretendo ser pretencioso en el título de este post, pero sí un pelín sensacionalista. Vale, lo admito, estoy tratando de captar vuestra atención. Me gustaría contaros en este post el método que he utilizado durante la temporada 2013/2014 para escribir un texto cómico diario para el programa Gente Despierta de Radio Nacional. No es un método infalible ni estandarizado y probablemente no se vaya a estudiar jamás en ninguna escuela de comedia, pero a mi me funcionó y me apetece compartirlo con vosotros. Ahí va...
Curso de comedia, Escritura cómica, Reflexiones / 05.07.2014

Este fin de semana estuve completamente afónico por esforzar demasiado la garganta y no tuve otro remedio que callar y escuchar. Aunque solo fuera durante 24 horas, vi el mundo desde otro prisma, el prisma del silencio. Dicen que los cómicos somos, en general, unos egocéntricos de mierda, y nos les falta razón, porque estamos acostumbrados a hacernos oír, gracias a la ayuda de nuestro inseparable micrófono, que nos otorga ese poder. De ahí que en algún momento podamos pensar que nuestra opinión o nuestros chascarrillos son siempre más importantes que lo que tengan que decir los demás. Por eso el hecho de no poder hablar te hace ver las cosas de otra forma. O mejor dicho, te hace escuchar las cosas de otra forma.